Reflexiones

¡Atención! la tierra agoniza

La gracia y misericordia del señor le acompañe siempre, quiero invitarte a detenernos un momento, a mirar con mente abierta y ojos críticos, la realidad del mundo actual, agoniza.

Y al mirar meditemos en esto. ¿Qué puede hacer el pueblo de Dios o su iglesia para cambiar esta realidad social? ¿Espera el señor que su pueblo cambie de actitud al respecto?

El autor del libro de Crónicas hace un llamado a la iglesia y esto debe movernos a preocupación por las demandas que el escritor expresa en esas líneas. Si se humilla mi pueblo, sobre el cual mi nombre es invocado, y oran, y buscan mi rostro, y se convierten de sus malos caminos; entonces yo oiré desde los cielos, perdonare sus pecados y sanare su tierra 2 Crónicas 7:14.

Nuestro mundo está enfermo y casi agoniza.

Esto se muestra en la realidad social que nos arropa como país; entre los males podemos citar: enfermedades, violencias en todas las escalas y formas, injusticia, idolatría personificada y materializada, corrupción, maltrato, impunidad, contaminación, desconfianza en quienes nos dirigen (lideres políticos, seculares y eclesiales) y la carencia del sentido o valor por la vida.

Porque Dios es el mismo ayer, hoy y por los siglos

En el texto que citamos anteriormente, encontraremos las demandas de Dios a su pueblo y las promesas que acompañan a estas demandas, aunque se dijeron en un tiempo determinado al pueblo de Israel de manera expresa; hoy podemos asegurar con toda confianza que estas palabras son eficaces para nosotros también en la actualidad. Porque Dios es el mismo ayer, hoy y por los siglos.

Dios es fiel a lo que promete; por ende es nuestro deber reenfocarnos en él como nuestra única esperanza, y descender del ego espiritual en el que estamos sumidos. Este es el tiempo de humillar nuestro corazón, es inútil que doblemos las rodillas e inclinemos el rostro, cuando en verdad nuestro corazón sigue sin rendirse al señor, eso no es lo que Dios espera.

Su anhelo es que nuestro corazón sea entregado por completo y contristado en su presencia.

Entonces ¿qué haremos nos rendiremos humillándonos hasta lo sumo o seguiremos indiferentes a las demandas de Dios, sabiendo que él está dispuesto a sanar y cambiar nuestra realidad social y espiritual?

¡Ya basta! Dios solo nos pide que los busquemos de corazón sincero y humilde. Promete oírnos, perdonarnos y sanar la tierra, que agoniza.

Dios te bendiga y nos cubra de su gracia para vivir siempre humillado delante de él.

Simón Sánchez Ramírez

Pastor de la Iglesia Príncipe de Paz. Maestro de Profesión. Trabaja en el Centro Cristiano de Educación para el Desarrollo, San Juan de la Maguana, R.D.

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