En la mayoría de los casos dudamos

Salmos 121:1-2 Alzaré mis ojos a los montes; ¿De dónde vendrá mi socorro? Mi socorro viene de Jehová, Que hizo los cielos y la tierra.
Todos los seres humanos pasamos, hemos pasado o estamos pasando situación muy difíciles en nuestra vida; sean estas: muerte de un ser querido, enfermedad, desempleo, desengaños, etc.; y es cuando la mente comienza a divagar, a cuestionar y en la mayoría de los casos dudamos de la presencia de Dios o de su favor. El salmista David nos habla por experiencia y haríamos bien en seguir los principios que enseña. Veamos:
A) Si el agua te estas ahogando (dificultades, escasez, descuido, enfermedad, otras). Recuerda Dios siempre llega en el momento preciso; nunca antes ni después.
B) Dios es un Dios fiel.
C) El da descanso al cansado y renueva la fuerza al que no tiene. Aprende a descansar en Dios. No podemos cambiar el pasado, arruinamos el presente al preocuparnos por futuro.
D) Aférrate a sus promesas. El guardara tu entrada y salida desde ahora y para siempre.
Jehova es tu guardador
No permitas que la duda ni las circunstancias de la vida te conduzcan por el camino de la desesperación al punto de alimentar la mente con pensamientos pesimistas; prestando atención a las voces inciertas que no es la voz del verdadero pastor, Jesucristo. El salmista se pregunta. ¿De dónde vendrá su socorro? Se responde mi Socorro viene de Jehová.
Las crisis son unas de las escuelas que Dios usa; para moldear nuestro carácter y enseñarnos a depender más de Él.



