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Fuente de tu fuerza

Al ser llamados con un propósito divino nuestra situación no es igual a la de las personas que no conocen de Dios, a sus hijos Dios no le da una gracia barata sino que hay situaciones en las cuales solamente debemos rendirnos a él y fortalecernos en él, ya que toda fuente de fortaleza le pertenece a Dios.

Estamos en una lucha espiritual y nuestros pensamientos con respecto a lo que nos sucede deben estar enfocados en lo espiritual, por ejemplo: puede que una persona en tu familia o trabajo te quiera estar haciendo la vida imposible, no debemos mirarlos a ellos, y hablarles mal sino luchar con las fuerzas del maligno con nuestras almas espirituales.

[quote_center]…en consecuencia de ciertos actos que nos hacen sentir impotentes…[/quote_center]

Hay muchos síntomas que demuestran nuestra falta de fuerza para combatir esas asechanzas de satanás y la podemos ver en muchas de nuestras acciones en consecuencia de ciertos actos que nos hacen sentir impotentes y hasta podemos airarnos sin pensar en ese instante.

[pull_quote_center]Vestíos de toda la armadura de Dios, para que podáis estar firmes contra las asechanzas del diablo. Efesios 6:11[/pull_quote_center]

Por tanto Dios es quien nos da la fuerza, y debemos depender de Él, ya que cuando nuestras emociones y sentimientos vienen siendo heridos y nuestro corazón de alguna manera se entristece Dios es el único medio en el cual recibimos sanidad y liberación y él nos arropa con su amor, es interesante ver como Dios nos habla en su Palabra y nos da las herramientas para lidiar con todas esas cosas que nos pasan, así es que vistámonos de la armadura de Dios, ceñir nuestros lomos con la verdad, qué nuestra coraza sea la justicia, que el calzado de nuestros pies sea el evangelio de la paz, el escudo de la fe, el yelmo de la salvación, y la espada del espíritu que es la Palabra de Dios. Efesio 6:14-17.

Hermanos seamos soldados de Cristo. Gloria a Dios.

HB Staff

Dar a entender que es completamente inútil recibir, leer, investigar, recordar y reflexionar en la Palabra si no la ponemos en práctica. Que debemos ser "hacedores de la Palabra", lo cual es posible aplicando los principios establecidos por el Señor en su Santa Escritura.

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